INFLAMAR ESPAÑA Y EL NUEVO MUNDO


"Cientos de monumentos rubrican en toda España la realización de esta promesa. Pero es en nuestros corazones donde Cristo quiere estar presente. Tened siempre la mirada fija en el Sagrado Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones” (San Juan Pablo II)



Fuente: Máximo Pérez S.J. 

Libro “El poder de los débiles”


  “INFLAMAR ESPAÑA Y EL NUEVO MUNDO”
Desde el día en que Bernardo tuvo clara conciencia de su llamada, se convirtió en un torrente represado que, después de almacenar durante años el agua de los neveros, rompe los diques y arroya todo a su paso. En dos años y medio que le quedan de vida, va a desplegar tal actividad que es imposible imaginársela en un joven empeñado en estudios serios y en una vida de oración profunda.
  
Proyecto de un estudiante

Hombre de claras ideas, Bernardo trazó un plan de trabajo para cumplir con la vocación de “instrumento mediato” que había recibido. Los puntos de este plan fueron seis:

1. Ganar a los padres más influyentes de la provincia de Castilla para que se consagraran personalmente al Corazón de Jesús y practicasen esta devoción y se comprometiesen a propagarla.
2. Escribir algún libro sobre esta devoción para dar a conocer su culto.
3. Hacer propaganda de estampas del Sagrado Corazón.
4. Preparar la fiesta del Sagrado Corazón mediante novenas públicas.
5. Fundar Congregaciones del Sagrado Corazón para mantener y acrecentar el fuego de la devoción.
6. Hacer una campaña entre la jerarquía española y en la corte española del rey Felipe V para obtener la Misa y el Oficio propio del Sagrado Corazón de Jesús. 



Apóstol de Apóstoles

¿Qué podría hacer un simple estudiante de Teología para sacar adelante aquella obra gigantesca que le había encomendado Jesús?

Bernardo contaba ya con cuatro colaboradores que le responderían. Eran los PP. Cardaveraz, Calatayud, Loyola y el hermano Jiménez, formaban el  grupo de los cinco y fue el primer núcleo propagandista del culto al Corazón de Jesús. Se consagraron con la fórmula del P. La Colombiere que para ellos fue como juramento en el empeño de esta causa.

Bernardo no se contenta con estos cuatro primeros amigos; aspiraba también a dar el salto a aquellos padres cuyas opiniones eran las que más pesaban en la provincia. El primero a quien se dirigió fue al P. Villafañe  que había sido el provincial y era el actual rector del Colegio de San Ignacio. Su autoridad era tal que él solo bastaba para defender a Bernardo en la provincia. Habló con él y se lo ganó para la causa, asegurándole su protección.

Conquistado Villafañe había que ganar al P. Eguíluz, que había sido su maestro de novicios. Detrás de estos vinieron otros como los sacerdotes Manuel Prado, Fernando Morales, Juan de Carbajosa, Manuel de la Reguera y Pedro de Peñalosa, etc… Con estos y otros más ya tenía Bernardo un buen número de padres de autoridad que le protegían y además  tenía Bernardo unos confidentes jesuitas dispuestos a inflamar España y el Nuevo Mundo en el mismo sagrado incendio de su devoción.